Comunicado de Greenpeace USA (24 de mayo de 2023) — "Forever Toxic"
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Greenpeace USA publicó un informe, elaborado junto con IPEN (International Pollutants Elimination Network), que recopila estudios científicos revisados por pares y concluye que reciclar plástico aumenta su toxicidad, en lugar de reducirla. El informe se lanzó justo antes de la segunda ronda de negociaciones del Tratado Global de Plásticos de la ONU en París.
Datos clave del informe:
- Según ONU-PNUMA, menos del 9% del plástico producido en el mundo llega realmente a reciclarse.
- Los plásticos contienen más de 13.000 sustancias químicas distintas, y más de 3.200 de ellas están reconocidas como peligrosas para la salud humana. Muchas otras ni siquiera han sido evaluadas.
- El plástico reciclado contiene con frecuencia niveles más altos de sustancias tóxicas que el virgen: retardantes de llama, benceno y otros cancerígenos, dioxinas bromadas y cloradas, y disruptores endocrinos.
Las tres vías por las que el plástico reciclado acumula toxicidad, según el informe:
- Contaminación directa: si el plástico virgen ya se fabricó con químicos tóxicos, esos químicos pasan al plástico reciclado.
- Filtración de sustancias: el plástico absorbe contaminantes con los que ha estado en contacto (por ejemplo, envases que contuvieron pesticidas o productos de limpieza) y esos tóxicos terminan en el material reciclado.
- Nuevos tóxicos generados por el propio proceso: el calor del reciclaje puede crear compuestos nuevos, como dioxinas bromadas a partir de retardantes de llama, o benceno generado al reciclar mecánicamente PET (#1) aunque haya solo una contaminación mínima de PVC (#3).
Citas de los expertos (parafraseadas, no textuales):
- Graham Forbes, responsable de la campaña global de plásticos de Greenpeace USA, señala que la industria del plástico sigue promoviendo el reciclaje como solución, pero que este informe demuestra que la toxicidad del plástico aumenta al reciclarlo, y que la única solución real es reducir drásticamente su producción.
- La Dra. Therese Karlsson, asesora científica de IPEN, explica que los químicos tóxicos del plástico no desaparecen al reciclarlo, y que por eso el reciclaje de plástico supone una amenaza tanto para la salud como para el medioambiente.
Contexto social añadido: el informe también señala que las plantas de producción y reciclaje de plástico suelen ubicarse en comunidades de bajos ingresos, que sufren tasas más altas de cáncer y enfermedades respiratorias por la exposición a estos químicos — con el ejemplo del "Callejón del Cáncer" en Luisiana (EE. UU.), citado por la activista Jo Banner.
Plan de siete puntos que Greenpeace pedía para el Tratado: reducir la producción de plástico virgen, impulsar sistemas de reutilización, proteger a los trabajadores del sector (incluidos los recolectores informales, que recogen ~60% del plástico reciclado mundial), evitar la incineración, aplicar el principio de "quien contamina, paga", mejorar la regulación de las plantas existentes y exigir transparencia sobre los químicos usados.